domingo, 29 de enero de 2012

Aullido

Después del exorcismo del miércoles, en el que el padre Karras de Setúbal había expulsado los demonios y terminado con el mito diabólico de la posesión, pillaron a Xavi Hernández echando espuma por la boca y a los chicos de Cebrián hablando en lenguas extrañas. El País es el Frisco de esta Beat Generation en la que traducimos "beat" por martillear a Mourinho y Valdano es el Neal Cassady al que todos quieren gustar. Generación armónica en lo ideológico pero ecléctica en lo estilístico. El periodismo mágico y austral de Diego Torres que ha fabulado en Valdebebas su Macondo. El revisionismo histórico de Carlin, ese Ian Gibson de lo deportivo que en vez de buscar la tumba de Lorca anda cavando una para enterrar a Mourinho. La muchacha italiana que ha tomado de Pavese nada más que un título, laborare stanca. Segurola, el hombre que susurraba al oído de los piperos, es el Henry Miller sin Anaïs ni June que no está pero que está de referente y guía.

En medio de la agitación y la propaganda recibía el Madrid al Zaragoza y a uno le venían a la cabeza el Principito Sosa, Cedrún, Esnaider y aquel gol de Nayim que dejara helado a David Seaman y sin palabras a Nick Hornby. Parece claro que para los maños cualquier tiempo pasado fue mejor. Vestidos de abejas hicieron lo que cabría esperar, tras el aguijonazo la muerte. No quisieron el Zaragoza ni el Madrid contradecir a la naturaleza. La movilidad de Granero y Kaká sirvió para maquillar el alarmante estado de forma de Alonso que acentúa su lentitud genética. Özil volvió a demostrar que, cuando la inspiración le acompaña, cada uno de sus movimientos es un haiku y que en la suavidad de sus gestos se esconde una División Panzer. Volvió a marcar Cristiano y consiguió por fin el reconocimiento del Bernabéu aunque haya tenido que ser gracias a eso que Hughes llama "enseñar el muslo".

Dos horas después de acabar la faena de aliño del Madrid, el Barcelona abandonaba El Madrigal a siete puntos. En estas tesituras, el Barça acostumbra a dejar caer los brazos como Rafael de Paula en una verónica. Guardiola se enfrenta por primera vez a esta coyuntura de ser el perseguidor en vez de el perseguido y es ahora cuando le toca alimentar su leyenda o echarla abajo. Leo Messi salió muy enfadado pues el árbitro no le pidió la camiseta y nos hizo saber que ha aprendido palabras nuevas, soberbia. Estamos esperando que alguien salga a decir que la liga española es un trofeo menor.

Ginsberg, el poeta de la Beat Generation auténtica escribió aquel aullido que serviría para retratar lo que el madridismo underground ha sido en los últimos años.
"He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz".

Ya llueve menos.




jueves, 26 de enero de 2012

La Orestiada

Anoche la tragedia griega en que se habían convertido los clásicos escribió su último y, esperamos, definitivo acto. Fué el Madrid Antigona, rebelado contra el fatum y Orestes, perdonado por el Olimpo del fútbol. Cambiaron ayer las tornas y fueron los blancos la némesis de la hibrys azulgrana, de esa prepotencia disfrazada de humildad. Sistemas y alineaciones aparte, quedó demostrado que el fútbol es un estado de ánimo, como la belleza según dijo Zola, y que frente a la efervescencia del orgullo no se puede oponer nada. Once hombres, once, vapuleados por la historia, en rebeldía contra el destino. "La rebeldía es la virtud original del hombre", nos dejó dicho Schopenhauer.

Mourinho plantea siempre las eliminatorias como partidos de cuatro cuartos de cuarenta y cinco minutos. Mourinho sabe, mejor que nadie, que la clave está en llegar vivos al entreacto. La clave del Barcelona, dejémonos de circunloquios, se llama Messi que te destroza dos líneas con un eslalom y convierte las pizarras en papel mojado. El tiqui-taca de Xavi y compañia no es más que el "mice en place" para que el argentino remate el plato. Con la táctica del partido de ida, tan denostada, el Madrid se fué al descanso ganando y así siguió hasta que a Ramos le dió por cambiar las marcas. Como dijo Arbeloa, Mourinho propone pero los jugadores disponen. Escribió con razón Ruiz-Quintano que el agit-prop anti-mourinhista quería un tú a tú para echarse una risas pero el portugués no les quiso contar ningún chiste.

A Casillas le hemos llegado a ver como el Petain de un Vichy instalado en el Bernabéu colaborando activamente con el Mal. Lo peor de lo sucedido ayer es la demostración de que los milagros y los trofeos no le han servido de nada al de Móstoles en eso que Caparrós llama "el otro fútbol". Su irrelevancia como capitán del Real Madrid es apabullante, valga el oxímoron. No pedimos la exuberancia caciquil de Hierro, ni el "come pasto, burro" de Redondo. Nos conformaríamos con que fuese capaz de provocar cierto respeto entre árbitros y contrarios al estilo de Raúl González. Debería aprender de su amigo Hernández como dominar esa fase del juego en la que el balón está parado. Anoche se fue a por lana a un tumulto y volvió trasquilado.

Lo del árbitro fue de risa pero lo que fue un escándalo fue lo de Özil. El sufí batió todos los records de la mística al pasarse más de noventa minutos levitando. Özil no corre, sobrevuela el césped yendo y viniendo como una pluma mecida por el viento. Cuanto más rápido ejecuta los movimientos más lentos parecen como si fuera un jugador de moviola. Pensando en este Özil y en este Madrid de Mourinho me vienen a la mente los versos del turco Nazim Hikmet:
"El más bello de los mares
es aquel que no hemos visto.
El más hermoso de nuestros hijos
todavía no ha nacido.
Nuestros días más hermosos
aún no los hemos vivido.
Y lo mejor que tengo que decirte
todavía no te lo he dicho".

martes, 24 de enero de 2012

Ese tal Blázquez.

El Arzobispo de Valladolid no está muy contento con eso de que el pregón de Semana Santa en Valladolid lo vaya a dar Soraya Sáenz de Santamaría. La muchacha vive en pecado, casada por lo civil en vez de acudir a lo sagrado. Éste es el Blázquez al que puso el Papa de obispo en Bilbao sacando de quicio a Arzalluz que dejó un momento de recoger nueces y dijo aquello de "nos mandan aquí a un tal Blazquez" y Anasagasti añadió "loro viejo no aprende a hablar". Bien lo sabía Iñaki que no había sido capaz de aprender euskera según decía por culpa de Franco. Yo cuando veo al senador siempre me acuerdo del refrán venezolano que una vez le dedicó Jon Juaristi. "Más vale mona que vieja pelona". Resultó que Blázquez aprendió euskera y se integró tanto en la parroquia que acabó siendo mas jelkide que Arzalluz firmando aquello de los obispos vascos contra la Ley de Partidos. Fué entonces cuando Juan José Lucas repitió el mantra pero desde el otro lado,"ese tal Blázquez".

Al actual Arzobispo de Valladolid le parecía muy mal que ilegalizaran Batasuna y le parece muy mal que Soraya vaya a entrar en la Catedral a pregonar como si fuera a quemar los confesionarios como quien quema cajeros en el casco viejo de Bilbao. Esa catedral de Valladolid la proyectó Juan de Herrera y quedó a medio hacer como parece que va a pasar con el Madrid de Mourinho. Bien es cierto que la catedral es de Blázquez pero la Semana Santa es de todos los vallisoletanos y es el ayuntamiento quien decide el pregonero. La única voz discordante ha sido la del jefe de la Seo y no parece que venga muy a cuento.

Soraya no será muy de misa y rosario pero algo debe saber de la Semana Santa de Valladolid aunque sólo sea porque desde su casa de la calle Felipe II se podían oír los cascos de los caballos del Pregón de las Siete Palabras. Mentiría si dijera que recuerdo a la vice-presidenta de Rajoy aguantando el frío de la procesión del Viernes pero tampoco lo descarto. Yo a Soraya la recuerdo en las primeras filas de una de las clases del turno de tarde de la Facultad de Derecho y los viernes bailando el Tainted Love en las fiestas de medicina. Si de Derecho Canónico hablamos, Soraya en eso también sacó una matrícula.

Pregoneros ha habido de todas clases a lo largo de los años, de Ridruejo a Ana Botella pasando por Blas Piñar que no sé qué pintaba en eso. Javier Ares, Roberto Domínguez y Fernando Fernández Román. El primero de todos fue Cossio y ahora le toca a Soraya torear este toro con la presidencia poco dispuesta a entregar los trofeos.

lunes, 23 de enero de 2012

El concilio.

Llevabamos todo el día a vueltas con la portada de Marca que nos había descubierto que Ramos habla castellano en la intimidad y que Casillas tiene un oído digno de un superheroe de la Marvel y casi se nos olvidó que llegaba el Athletic al Bernabeu. El Athletic es la única empresa de España que se puede jactar de contratar sólo españoles y no ser tachada de xenófoba por los amigos de la correccion política. Se supone que sólo los vascos pueden jugar en el Athletic pero, como los de Bilbao nacen donde les sale de los cojones, con el nueve juega un riojano.

Cuentan que, antes de comenzar su periplo en el banquillo del Barça, Pep Guardiola peregrinó a Rosario para encontrarse con Bielsa como quien peregrina a Santiago a besar el manto del Apóstol. Once horas duró el concilio y damos gracias porque no hay grabaciones. Si hemos de fiarnos de las loas que la gauche divine futbolística dedica a diario al rosarino estamos ante un entrenador grandioso pero si nos acercamos al palmares caemos al vacío o casi. Llegó Bielsa al Bernabéu con un esquijama y una pizarra de mitos progresistas para que el Athletic acabara jugando como siempre. Para este viaje no hacían falta alforjas. Se adelantaron los vascos con un gol de Llorente que pareció sacado de la libreta de Mourinho y pudo marcar alguno más gracias al empeño del donostiarra Alonso en permitir que los bilbaínos circularan el balón sin oposición. Una genialidad de Marcelo permitió al Madrid llegar al descanso con tablas en el marcador cuando el piperio ya afinaba los pitos.

En la segunda parte el método de Bielsa sucumbió ante la rabia de un Cristiano que se echó el equipo a la espalda haciendo su trabajo, el de Xabi y el de Granero, para sorpresa de algunos. Recuperado para la causa Özil, Kaka tuvo detalles que hicieron recordar al jugador que fue. Dos goles de penalti de Ronaldo y otro de Callejón tras un maravilloso pase de Higuaín sirvieron para solventar una papeleta que tras la filtración de uno de los pusilánimes se antojaba complicada. 4-1 ganó el Madrid aunque, a juzgar por algunos comentarios post-partido, el ganador fue Bielsa.

La gran noticia de la noche fueron los pitos con los que una parte de la grada contrarrestó el grito de apoyo a Mourinho de uno de los fondos. Nada nuevo. Si no hubo pitos antes contra el portugués no fue por falta de ganas. El socio del Madrid se alimenta de la carnaza que le sirven vía prensa escrita, radiofónica o televisiva, personajes de ínfima calidad moral e intelectual. Individuos convencidos de que una institución centenaria como el Real Madrid se tiene que plegar a sus caprichos e intereses por encima de los intereses propios del club. Al llegar Mourinho se les vino abajo el chiringuito y eso es algo que no le perdonarán jamás. Los mismos que critican la supuesta mala educación del portugués reían los desplantes de Bielsa, cuando era seleccionador de Chile, al presidente Piñera cuyo delito no era otro que ser de derechas.

Ya me imagino a Mourinho teniendo que abandonar el Real Madrid y nuestras palabras al verlo marchar: "Dios, qué buen vasallo si tuviese buen Señor!". Como siempre en la historia de España.


jueves, 19 de enero de 2012

El piolet

La imagen de Casillas vestido de negro saltando al cesped del Bernabeu con la cabeza agachada y mirando al suelo no presagiaba nada bueno. No imagino a Fernando Hierro ni a Raúl abriendo la fila hacia la batalla con la resignación y la derrota dibujadas en el rostro. Escribió Balzac que la resignación es un suicidio cotidiano y no nos cabe duda de que tenía razón visto lo visto en los últimos clásicos. En la expresión corporal y gestual de muchos jugadores madridistas observamos su rencidión sin ambages al fatum y en ese fatalismo se explica todo. Alguien debería recordar a estos pusilánimes la sentencia de William Shakespeare, "el destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos". Podrá Mourinho cambiar los hombres y el sistema pero dará lo mismo, la única manera de acabar con este ciclo insufrible sería inducir a la amnesia a unos cuantos.

El madridismo vive desde la llegada de Mourinho en la controversia bolchevique del derrotismo revolucionario. Las filas de los leninistas que desean la derrota del Madrid engordan tras cada clásico pero su revolución busca algo tan poco revolucionario como situar a un Michel en el banquillo. Los voceros del señorío desean en el banquillo del Madrid al jugador que más gravemente insultó al público del Bernabéu en toda su historia abandonando el campo antes de tiempo. Mourinho es el zar Nicolás II y piensa el leninismo pipero que las derrotas del Madrid precipitarán su caída y la de su imperio. El agit-prop se perpetra por igual en las redacciones de la gauche divine y en los salones del Txistu donde se mezcla el olor a chuletón con los efluvios de Varón Dandy. Andan buscando un Ramón Mercader y Palomar ha comprado ya un piolet en e-Bay para asesinar al Trosky que algunos madridistas llevamos dentro.


Marcó Cristiano del que dicen que siempre se arruga en las grandes citas y Casillas volvió a demostrar que es un gran portero de balonmano. Marcaron Puyol y luego Abidal que lo celebró disparando a la grada como un nigga de Baltimore a las ordenes de Stringer Bell. Tras eso, viajamos de vuelta a Punxsutawney donde nos despertamos otra vez en medio de un rondo en el que Xavi Hernández es la marmota, Xabi Alonso es Phil Connors y los silbidos del Bernabéu nos suenan al "i've got you, babe" de Sonny & Cher.

lunes, 16 de enero de 2012

La tercera España

Acabamos el domingo con la muerte de Fraga y amaneció el lunes con Alaska en la portada de Interviu. Metáforas de una España que muere y otra que quiere nacer pero a la que no le dejan. Incapacitado Suárez, Fraga era el eslabón último de la cadena que unía la derecha española actual con el tardofranquismo. Con el franquismo ortodoxo no había cadena ni nexo de unión desde el "gironazo", como mucho Cebrián que ha seguido estructurando lo suyo en escuadras y centurias y becarios que actúan de flechas y pelayos. Fraga se decidió a cambiar camisas azules y boinas "colorás" por polos de Lacoste y zapatos Castellanos y hasta Carmina Ordóñez cambio la compañía de Blas Piñar por el Chuli, el Cabra y el Pai. Los que se quejan del mal carácter de Don Manuel no conocieron a los profesores de mi colegio ni a los monitores de las colonias de la Caja de Ahorros Popular. Fraga, sobre todo, fue un hombre equivocado de su tiempo que siempre llegaba a todo demasiado pronto. Se salió del franquismo antes que nadie y le mandaron de embajador a Londres a ver si se perdía entre la niebla. Cuando se sintió abandonado por el estado regresó al terruño y le vimos llorar como a un niño mientras los mil gaiteros entonaban la Rianxeira. Como ahora que se ha muerto no son capaces de encontrarle un Paracuellos le sacan un Grimau y un Montejurra para desasosiego de Bremaneur en el frío de Berlín. Cuando Fraga estaba ya en la senda del conservadurismo democrático, Carrillo recibía aun las lisonjas de Ceaucescu y andaba enredado en eso del euro-comunismo que para Giménez-Caballero era una actualización de su fascismo añorado.

Alaska es esa tercera España que desprecian por igual los sectarios de un lado y del otro. Una Pitita Ridruejo con tatuajes y silicona que lo mismo desayuna con Almodóvar que cena con Federico Jiménez Losantos sin que ni uno ni otro le reprochen nada. Pensábamos que de aquella movida madrileña instrumentalizada ya no podíamos esperar nada pero Olvido, Nacho y, hasta que se fue, Berlanga, han constituido una opción diferente, libre y verdadera, de entender España . En el vértice catalán de aquella movida están Loquillo y Sabino cantándole las verdades del barquero al nacionalismo aldeano que convirtió la postmoderna Barcelona en un pueblo grande de la Cerdanya sin trintxat y sin mar i muntayna.

Yo conocí a Olvido en aquella travesía del desierto entre Dinarama y Fangoria cuando fué a pinchar a El Refugio y le tuvimos que poner dos cajas de coca-cola y una tabla para que llegara a los platos. Aquella mujer que ya era leyenda de botes de Colón, perlas ensangrentadas y mañanas de sábado resultó de una educación y cercanía que nos dejó helados. Hemos conocido tantos tontos que la normalidad nos parece un milagro. Años después, ya con Canut, fue a tocar al efímero Sfera de Zaratán y me los llevé a cenar a un restaurante del centro comercial y contestaban a mis preguntas de fan con una sonrisa en los labios aunque se dieron cuenta de que a mi, más que su música, me arrastraba su actitud de ácratas de derechas.

Alaska es el punk donde ya no existe el punk, el acid cuando ya no existe el acid y el house ahora que David Guetta ha asesinado el house. Ella es la incorrección política contra la que nadie osa arremeter porque en su biografía la libertad ocupa todos los capítulos y no hay episodio alguno sospechoso ni vergonzante. Ahora nos enseña las tetas -y al que no le guste que no mire- después de enseñarnos la vida en la MTV con ese Mario Vaquerizo que se mueve entre lo surrealista y lo naif como un niño en Cadaqués.

Fraga y Carrillo son la España que se fue y nunca debió ser y Alaska es la España que esperamos y que no acaba de llegar. La tercera España que en vez de helarnos el corazón nos llevaría a una rave.

domingo, 15 de enero de 2012

Épica y gaviotas

Escribió Umbral refiriéndose a Emilio Butragueño que era tan normal que en su mito no encontramos materia literaria para escribir nada. Lo mismo cabría decir de los chicos bajitos del Barça. Han necesitado ganar todo para poder pasar a la historia. Si no fuera por esos títulos acumulados en estos últimos años no tardarían en instalarse en las frías estanterías del olvido. Sus biografías son tan aburridas como ese fútbol que practican donde no hay lugar para las excentricidades ni para las locuras que distinguen el fútbol que merece ser visto y la vida que merece ser vivida. Es el suyo un fútbol eminentemente mediterraneo, paciente y frío . Emparentado con una forma de ver la vida que resulta incomprensible en otros lugares donde la paciencia no tiene sitio. Donde las heladas podían helar la siembra, el granizo podía tumbar la espiga, el frío podía demorar la siega, las lluvias podían arruinar la trilla y la ausencia de viento podía eternizar las parvas en las eras. Este fútbol que dicen que ha inventado Guardiola ya se lo vi yo a un Valladolid entrenado por Maturana y al tercer rondo entre Leonel Álvarez y los centrales el Nuevo Zorrilla respondía con pitos.

Mallorca emerge del Mediterráneo y Caparros es andaluz pero parece vasco. Su sitio estaba en el Athletic al que había vuelto a dotar de una Weltanschauung propia y hermosamente arcaica, pero a los popes del nacionalismo vasco no les gusta que les recuerden que no hay nada tan español como ese rincón al que llegó Tubal. En Bilbao prefirieron entregar las llaves de San Mamés a Bielsa que es Hebe de Bonafini aplicada al fútbol. Los equipos de Caparrós juegan antiguo, con una sinceridad que nada esconde, un fútbol físico denostado ahora por los apóstoles del zapaterismo balompédico. En esa batalla que planteó Caparros a punto estuvo el Madrid de perder la guerra. Casillas es cada vez más Chamberlain, líder incapaz y cobarde.

El Madrid no jugará nunca como el Barcelona ni escucharán nuestros oídos encendidos elogios a la excelencia del sistema. Ni falta que hace. La leyenda blanca se ha construido en la épica y en los milagros. La historia del Real Madrid es una interminable sucesión de poemas que constituyen un cantar de gesta inolvidable y eterno sin apenas hueco para concesiones líricas. En este nuevo capítulo que se escribió anoche volvió a surgir ese Odiseo moderno que es Higuaín. El Pipita ha tenido que sufrir en estos cinco años cicones, lotófagos y cíclopes; descenso a los infiernos y vive ahora disfrazado de mendigo de minutos a la espera del momento de acabar con todos los pretendientes. Higuaín representa mejor que ningún otro jugador de la actual plantilla el espíritu y la historia que hicieron del Real Madrid lo que conocemos. Desde un madridismo porteño y precoz, el tránsito del argentino por el Bernabéu sólo puede terminar en el Olimpo sagrado de nuestros recuerdos.

El otro héroe de esta épica actual es Cristiano y más ahora que se nos antoja como un Cid que ha perdido el favor y el vasallaje con el señorío del Bernabéu. "Por la terrible estepa castellana, al destierro, con doce de los suyos -polvo, sudor y hierro-, el Cid cabalga". No tenemos muy claro eso del señorío pero imaginamos oyendo lo que oímos que el señorío debe ser Roberto Gómez gorroneando ibérico y chuletones en De María o Segurola repartiendo elogios inmerecidos a la Bonafini de San Mamés. De vuelta a Ibiza encontré yo el otro día la imagen definitiva del periodismo deportivo español en esas gaviotas del vertedero de Ca Na Putxa que prefieren hurgar en la basura en vez de volar a pescar al mar. Mourinho es el halcón robot encargado de ahuyentarlas a ver si de una vez por todas nos dejan de joder la siesta con sus graznidos.

domingo, 8 de enero de 2012

La guillotina

El mismo día que Carme transmutaba en Carmen, el Bernabéu se convertía en Los Cármenes. A la Chacón le bastó un viva España y al Bernabéu cinco mil granadinos que silenciaron a ochenta mil madridistas. Durante gran parte del partido el Madrid jugó fuera de casa y algunos jugadores madridistas durante el partido entero. Son muchos los que se refugian en eso tan español de que quien paga manda y que, al parecer, le da derecho a uno a insultar al camarero, exigir al policia y mentarle la madre al delantero del equipo de casa. Al Bernabéu pueden venir los delanteros rivales con absoluta tranquilidad. Si no hacen un buen partido se marcharán al vestuario entre la indiferencia silenciosa de las tribunas y sí se marcan un partidazo podrán regresar a casa con el recuerdo de una ovación soñada, como Messi o Ronaldinho. A este Bernabéu que ahora le pita a Ronaldo le hemos oído pitar antes a Redondo, a Hierro o a Zidane.

De Cristiano, dicen, lo que no gusta son algunas actitudes pero, como bien dijo Mercutio tras el partido en tres tuits demoledores, el problema con Ronaldo no es otro que la envidia. “¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes!", clamaba don Quijote sin haber pisado nunca el estadio de la Castellana. Cristiano mueve a la envidia a los piperos porque reconocen en él lo que desearían ser y nunca serán. Los héroes de las tribunas del Bernabéu son siempre los chicos de casa, esos que agachan la cabecita y cierran la boca cuando la masa se ejercita como la sección de viento de una orquesta de pueblo. "El público es soberano", dicen los buenos chicos y contra ese soberano quiero yo una guillotina.

Otro al que los piperos señalaban antaño es Benzema. Lo sospechoso del francés era cierta desidia y ese aire despistado y frío de chanteur de suburbio lyoness. Con un palo y una zanahoria Mourinho ha convertido a aquel muchacho desubicado en el mejor delantero del mundo. La variedad de fútbol que Benzema ofrece no está al alcance de ningún otro atacante a no ser que Axel Torres nos descubra alguno en la liga de Tonga. La exuberancia de Karim ha sumido en la melancolía a un Higuaín que vive la permanente lucha del héroe trágico contra el cruel destino que parece escrito. No olviden los detractores del argentino que Higuaín siempre vuelve, sobre todo cuando menos se le espera.

Los Cármenes en el Bernabéu y Carme en Almería. Así se escriben la historia y el invierno.



sábado, 7 de enero de 2012

Astracanadas

Pedro Muñoz Seca fue asesinado el 28 de noviembre de 1936 en Paracuellos del Jarama en el curso de las sacas masivas producidas en Madrid entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre del mismo año. Según dejó escrito el propio dramaturgo se le acusaba de monárquico por haber llevado a Roma el Manto de la Virgen del Pilar en nombre de Alfonso XIII. Se cuenta que ante el pelotón de fusilamiento escribió su última y genial astracanada dirigiéndose a sus asesinos con las siguientes palabras: "Podéis quitarme la hacienda, mis tierras, mi riqueza, incluso podéis quitarme, como vais a hacer, la vida, pero hay una cosa que no me podéis quitar y es...el miedo que tengo".

Cabría situar, como muy pronto, el inicio del franquismo el 19 de abril de 1937, fecha de promulgación del Decreto de Unificación, una de esas ocurrencias del surrealista Giménez Caballero que incomprensiblemente se llevó a cabo condenando al exilio a Fal Conde y al destierro a Manuel Hedilla. No me resisto a recordar otra de las ocurrencias del autor de "Yo, inspector de alcantarillas" aunque no venga a cuento, casar a Adolf Hitler con Pilar Primo de Rivera, hermana de El Ausente, con el objetivo de fundar una dinastía fascista en Europa.

Esta mañana me he desayunado con un articulo en El Norte de Castilla en el que se adjunta un listado de las calles de Valladolid cuyos nombres "franquistas" deberían ser cambiados a juicio del autor. Entre esas calles se encuentra la de ese Muñoz Seca que fué asesinado en noviembre del 36 mucho antes de que el franquismo existiera siquiera como palabra. El autor del articulo escribe: "Pedro Muñoz Seca. Escritor ejecutado por los republicanos". Estamos seguros de que no fue ejecutado sino asesinado y estamos casi seguros de que los asesinos no eran precisamente republicanos. El viaje al pasado de Zapatero sigue alimentando paradojas temporales de imposible solución. De los nuevos, entregados como están a las derramas y a la entrega de despachos a la progresía, no cabe esperar sentido de estado y coraje para derogar leyes que reabrieron heridas que el tiempo había cerrado.

En ese listado de calles "franquistas" se incluyen también las dedicadas al monárquico Pemán y al falangista Torrente Ballester. Pudiera ser discutible la inclusión del primero que efectivamente sí mostró una beligerante adhesión al franquismo, pero resulta ridícula, como en el caso de Muñoz Seca, la del segundo. Torrente Ballester se afilia a Falange más por pragmatismo que por ideología ( había sido militante del Partido Galleguista) y perteneció a ese grupo de escritores de Falange que, en casi todos los casos, mostraron un alejamiento temprano del poder franquista o sufrieron la censura del nacional-catolicismo como García Serrano.

A nadie extrañaría que, en nombre de la corrección política, al alcalde de Valladolid le pidan cualquier día que el Palacio de los Viveros, donde se desposaron Isabel y Fernando, pase a convertirse en un museo de la opresión centralista de España contra las naciones periféricas o que la Casa de Colón en la que falleció el descubridor de América se convierta en un memorial del genocidio indígena . El problema que tienen estos apóstoles de la revisión histórica en Valladolid es un alcalde al que le importan una higa la corrección política y cosechar simpatías entre los contrarios. Igualito que Gallardón.

lunes, 2 de enero de 2012

Las tatas

Despedimos el año con Rajoy pidiendo una derrama para arreglar las goteras. Al parecer, los anteriores administradores de la finca se pasaron ocho años rascando la tela asfáltica y la juerga de la azotea la vamos a pagar a escote como a la puta de una despedida de soltero. El presidente ya lo dijo en su día así que no entiendo a qué viene ahora este rasgar de vestiduras liberales. "Que se vayan al partido liberal", gritó Rajoy en Valencia y todos miraron de soslayo a Esperanza. Lo triste es que no se fueron y dejaron crecer a Lassalle, ese liberal gafapasta que parece un progre jesuítico pasado por una de las tiendas de Toni Miró en las que compran los de Esquerra.

Lassalle en anti-Hayek, anti-Misses, anti-Popper y suponemos que le sale un sarpullido cuando oye nombrar a Rand. Él lo llama liberalismo de cara amable como si la libertad tuviera más de una cara. En UPyD cultivan un falso liberalismo que tiene como referente a la señorita Rottenmaier. En el PP, los chicos de Soraya y Lassalle abrazan un falso liberalismo que bebe en las fuentes de María Von Trapp. Así que estamos en manos de las tatas, como diría Espuny, que nos vienen a educar a estacazos o cantándonos canciones.