sábado, 31 de marzo de 2012

Risas

Del tal Willy ya han escrito estos días Quintano, Gistau y Jabois así que, poniéndome yo a ello, soy como el espontáneo que se lanza al ruedo de la columna en la tarde que torea la terna que domina el escalafón. El tal Willy se puso el día de la huelga al frente de un piquete de la sección hostelera cuya función era cerrar bares. Al español le puedes cerrar la factoría, la fundición, el mercado y la autovia pero si le cierras los bares le jodes el ecosistema y el español se te muere de pena. Cuentan que el tal Willy dirigía el cotarro con voz de hierro e inflexible marcialidad, que son cosas que habrá aprendido en sus visitas al parque temático de la dictadura del proletariado que los Castro tienen instalado en Cuba. Yo me imagino al tal Willy, antes de comenzar aquella marcha roja, exaltando los ánimos de los camaradas como un William Wallace tropical con pareo florido en vez de kilt y mountanbike en vez de corcel.

Hace años leí yo una entrevista al tal Willy en la que contaba que, como no había manera de que aprobara el BUP, sus padres tomaron una decisión muy común entre las familias de clase obrera. Lo mandaron a un high school de los EEUU. Conociendo el paño no nos extrañaría que la mismísima CIA tomara cartas en el asunto y se encargara de que el tal Willy aprobara pronto aquel curso y saliera de allí. Aunque no hemos leído su autobiografía, que escrita está, suponemos que fue en aquella pérfida nación, adalid del capitalismo, donde el tal Willy tomó conciencia de clase o unos hongos mexicanos que le sentaron mal.

El tal Willy salía en aquella serie que se llamaba Siete Vidas en la que entró para sustituir a Toni Cantó, ese muchacho que ahora es diputado y que nos produce cierta ternura pues es la Heidi de la política española, teniendo como tiene a la Señorita Rottenmaier de jefa. El tal Willy hacia el papel de galán cómico y se llevaba a las chavalas de calle. Gracia tenía muy poca y su facilidad para el ligoteo hizo que el género de la serie pasara de comedia constumbrista a ciencia-ficción.

Con un piquete como el del tal Willy tuve yo lo mío en una de aquellas huelgas que le hacían a Aznar. Había yo colocado treinta mesas de terraza con sus cuatro sillas por mesa y aquellos señores pretendían que las volviera a quitar en nombre de no sé qué derechos. Como no estaba yo muy por la labor decidieron ser ellos los que descolocaran aquella obra magna de la arquitectura terraceril. Acabamos a guantadas y yo denunciado por agresión. Me hubiera gustado que entre aquellos muchachos tan concienciados y tan veloces, había que ver como corrían, hubiera estado el tal Willy. No por nada, por echar unas risas.

Artificieros

Antes de viajar a Navarra salió Mourinho en rueda de prensa para tranquilizar a los que penábamos ya por una orfandad prematura e imaginábamos una vuelta a la oscuridad de aquel madridismo de catacumbas. Cuando don José llegó al Madrid lo que nos dijo con sus hechos fue lo mismo que Giménez-Caballero a los suyos en los convulsos años treinta, cambiando sólo un par de palabras y apuntando la literaridad de aquello y lo metafórico de ésto. "Ya basta de llorar y suicidarse. Si hasta ahora ser del Madrid ha sido llorar, ahora debe ser otra cosa: apretar la mandíbula. Resistir los golpes. Concentrar los músculos. Adensar la rabia. Solificar bien el puño. Defenderse. Y al menor descuido de la bestia inmunda, atacar". La bestia inmunda viene a ser la misma en ambos casos con la diferencia de que la muerte que ahora se busca es la civil y la de entonces era la que te conduce al cementerio con más agujeros en el cuerpo de los que te otorgó la naturaleza. La continuidad de Mourinho en el club de Chamartín es una oportunidad única de instaurar una nueva dinastía futbolística que domine Europa también en el siglo XXI y de derrotar a los lobos disfrazados de corderos del pensamiento único y la corrección política. Su marcha, mejor no imaginar su marcha.

García-Serrano, uno de los camaradas de pluma y pistola de Giménez Caballero, dijo que Navarra era la Esparta de Cristo. Eran otros tiempos. Aquellos requetés euskaldunes que cantaban "Gora Jainko maite maitea zaguen denon jabe. Gora España ta Euskalerria ta bidezco erregue" (Viva Dios amado, Señor de todos. Viva España y la Euskalerria y el Rey de las dos) son los bisabuelos de los Indar Gorri que hoy llenan el estadio de Osasuna de banderas sabinianas y proclamas etarras. Algo pasó en el camino. Poco queda de aquella Pamplona idílica y provinciana que pintara, blanco sobre negro, el autor de La Fiel Infantería ."La ciudad todavía era pequeñita, como una casa con pasillos bajo el cielo y una sala de estar con el camino de Santiago por artesonado y otra sala de recibir con árboles y banda de música". En Navarra no hubo gudaris cobardes que se rindieran en Santoña sino Brigadas que entraron en Madrid para ganar una guerra que acabaron perdiendo como tantos otros. Son las voces de aquellos muertos, las "ancestral voices" de las que hablaba Conor Cruise O'Brian, las que creen escuchar ahora estos nuevos pelayos de corte jarraitxu que odian al Madrid porque odian la España por la que murieron sus ancestros.

Juegan los jugadores del Madrid en el Reino de Navarra como si fueran los artificieros que retrata Kathryn Bigelow en "En tierra hostil", temiendo más a los francotiradores de la grada que a las trampas que puedan encontrar sobre el cesped. Corren los mozos de Osasuna como si estuvieran en la calle Estafeta donde no se sabe muy bien quién es el perseguidor y quién el perseguido. Esta noche el Madrid hay sido mucho toro como para torearlo con un periódico y los que se han estrellado en la curva de Mercaderes han sido los pamplonicas. Abrió la lata Benzema, emulando a Marco Van Basten, y después se repartieron los goles entre un Cristiano imperial y un Higuaín que, a pesar de seguir aquejado de cierta melancolía, suma goles como suma el periodismo deportivo ridículos. La inclusión de Granero en el once de salida les servirá mañana a los plumillas para cargar las tintas sobre Mourinho, al que ven muerto sin caer en la cuenta de que, como en Los Otros, los que están muertos son ellos.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Autoclave

El primer viaje evangelizador de San Pablo tras caer del caballo camino de Damasco fue a Chipre. Allí consiguió convertir al cristianismo al gobernador romano Sergio Pablo, que tenía nombre de lateral brasileño, y en su honor cambio su nombre, Saulo, por el que conocemos. Anoche, en Chipre precisamente, se nos apareció a nosotros Sahin camino de la Décima. El sahinismo era hasta ahora una cuestión de fe. Había que creer lo que nos contaban sus apóstoles o contentarnos con las escasas apariciones sahinianas en Youtube. Anoche Sahin se hizo carne y apareció entre nosotros con ese rostro inescrutable y doliente que anuncia milagros. La colonia turca en Alemania está creando un hombre nuevo, fronterizo y eurásico del que Sahin y Özil son ejemplos vestidos de blanco. Un hombre nuevo construido con los esquejes de dos caracteres y formas distintas de entender el mundo, la vida y el fútbol.

Mourinho decidió ayer cocinar al Apoel a baja temperatura durante cincuenta minutos metiéndolo en un autoclave de alta presión y para esos menesteres puso en el campo a Coentrao y no sólo para molestar a los xenófobos de la izquierda divina y de los de la garrulada del Txistu. Estos que critican que Mourinho se lleve compatriotas a sus equipos son los mismos que babeaban con el Spanish Liverpool de Benítez. Como si Coentrao fuera peor jugador que Arbeloa.

Cuando la carne chipriota tuvo las fibras rotas y estaba tan tierna como una carrillera de ibérico cocinada con el mismo sistema, sacó Mourinho a Marcelo y Kaká para que convirtieran el césped en un sambódromo pero sin garotas de Ipanema. Entre los dos brasileños y Benzema se zamparon al equipo chipriota dejando la eliminatoria sentenciada con noventa minutos por delante. No recordamos,porque nunca lo vimos, un Real Madrid tan solvente como este del de Setúbal. Acostumbrábamos a hacer el ridículo en campos propicios para la exhibición y a remar siempre contracorriente subidos en la barca de la desazón. Sólo los cretinos pueden añorar aquel señorío que consistía en hacer grandes a equipos ínfimos y convertir en estrellas a jugadores mediocres. Por primera vez en muchos años tenemos al frente de la nave a un hombre que sabe lo que hace y que no deja nada al azar. Su displicencia para con la prensa deportiva le ha granjeado una horda de enemigos y una ingente tropa de fieles hartos ya de tanta mojigateria ad hoc. Entre los primeros hay muchos que presumen de un madridismo del que carecen y por ello convendría no olvidar las palabras del Pablo del que hablábamos antes. "Veo los peligros de la vida presente; peligro en el mar, peligro en la tierra y peligro en los falsos hermanos".

domingo, 25 de marzo de 2012

Punk

Ya dijimos que el partido de Villarreal iba a servir para poner al Madrid de Mourinho en el lugar que prefiere, la subversión. Es éste un equipo eminentemente punk, de melodías aceleradas y estribillos de alborotada sencillez. Nada que ver con ese rock sinfónico sin alma que practican otros. El Madrid es el bajo de Paul Simonon a la altura de las rodillas en los conciertos de The Clash. El Barça es el bajo sobaquero de cualquier grupete sinfónico con pretensiones intelectuales en conciertos con visuales de bancos de coral y estrellas fugaces. Mourinho ha sido el pedal de distorsión aplicado a una melodía que ya sonaba rancia. El Phychocandy de The Jesus & Mary Chain o el Daydream Nation de Sonic Youth.

En El País, el diario fundado por Fraga, hablan hoy de "violencia mourinhista" tras lo acontecido en Villarreal. La prensa social-demócrata, que diría Arcadi Espada, siempre tan proclive a la comprensión de violencias terroristas, se mesa los cabellos de la corrección política por unos jóvenes airados en pantalón corto que pegan patadas a una puerta y abofetean una pared. Lo que nos viene a la cabeza no son los lectores de El País asediando las sedes del PP o quemando contenedores embozados en un pañuelo palestino. Vemos a los Sex Pistols en los camerinos de The Brixton Academy o a los Gallagher en la habitación de un hotel de Brighton. Tipos que antes de salir pagan los desperfectos. Si rompimos algo en Villarreal que pasen la factura.

En medio del ensordecedor silencio de Mourinho llegaba al Bernabéu la Real Sociedad, que cuenta en sus filas con, al menos, una docena de jugadores que han expresado su solidaridad con los terroristas de ETA. Nunca oímos hablar de la "violencia realista" y deberíamos. Anoche, sin embargo, no vino la Real en modo borroka y pareció que en el vestuario en vez de a Fermín Muguruza habían estado escuchando a Kepa Junkera. Tampoco hubiera permitido el Madrid mucho desmadre pues salió desde el principio a romper el silencio con una avalancha de fútbol de ataque. Eso que los gafapasta del fútbol llaman ahora tridente, Cristiano, Benzema e Higuaín, mostraron a quien quisiera verlo, si no echaban una película coñazo en La 2, cómo se juega a ésto sin que al espectador le dé tiempo a cocinarse unas patatas con níscalos en lo que dura un rondito. La belleza incomparable de la verticalidad. Quedó demostrada también la inverosimilitud de la "profunda división existente en el vestuario" observando la celebración de los goles y la bronca pública del chico de Móstoles al chico de Camas. Como mucho, la división existe entre el portero y el resto. Anoche tuvimos certeza de algo que ya sospechábamos, Casillas es social-demócrata. La culpa es siempre de los demás. "Mi palo no es de nadie, salvo del viento".

sábado, 24 de marzo de 2012

Silencio

Mourinho calla para que podamos escuchar el estrépito de su silencio. Como Tolstoi, "Mi silencio les estorba. Yo era como botella al revés cuya agua no puede salir porque la botella está demasiado llena". El silencio. Les estorba la verborrea lúcida y sincera y ahora les estorba el silencio. El silencio les obliga a sacar a relucir su ingenio escaso para llenar páginas y horas. Se retratan más si cabe en el campo abierto del silencio. Los medios en los medios, sin la defensa de los burladeros. Novilleros cobardes ante los astifinos pitones del silencio. El silencio de Mourinho es el clamor del mourinhismo. "El mourinhismo es joven", dicen. Como todos los jóvenes, el mourinhismo vino a llevarse la vida por delante. Como Gil de Biedma cuando fue joven.

El silencio, donde se generan todas las cosas grandes. Donde se preparan las acometidas definitivas de las grandes batallas. Donde habitan los sueños y los recuerdos. "Bruscamente, el silencio crece como una llama", escribió Panero. El silencio.

Para Nietzsche, "La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio". El silencio como arma arrojadiza, la piedra de la subversión en las algaradas de estos días. El silencio.

jueves, 22 de marzo de 2012

Matrix

El partido del Málaga en el Bernabéu nos dejó un detalle que sólo descubrimos en los días posteriores. La reacción de Ruud Van Nistelroy tras marcar Cazorla con el tiempo cumplido. En esa decepción indisimulada, en esos brazos caídos, vimos más madridismo del que vemos en muchos a los que nos quieren vender como símbolos. Mientras Ruud nos mostraba su amargura por el gol del equipo que ahora le paga, incapaz de blindar su corazón al sentimiento que le genera el escudo que un día lució en su pecho, otros comenzaban la gestualización de su propio fracaso buscando culpables no sabemos dónde. Ante esas imágenes contrapuestas de Van Nistelrooy y Casillas empezamos a preguntarnos quién es el madridista y quién el mercenario en esa división que realizan siempre algunos plumillas para los que sólo la cantera puede parir madridistas. El holandés tan sólo jugó en el Madrid tres temporadas pero resultó suficiente para que germinara en él un madridismo que nos emociona. Estamos acostumbrados a canteranos madridistas que tuvieron que salir del club celebrando sus goles contra el Madrid como si les fuera la vida en ello. Cada uno que celebre como quiera pero que no nos vendan la moto. La meritocracia es el único factor que un club como el Madrid debe tener en cuenta. Otro gran defensor de la cantera era Zapatero, que sacaba de los pasillos de Ferraz a las Pajines y Aidos y ya conocemos el resultado.

Con el Madrid de Mourinho diez puntos por encima del "mejor equipo de la historia" se empezaba a tambalear todo el imperio ideológico que se había fundado alrededor del equipo de Guardiola y un previsible paseo militar del equipo del portugués por las avenidas de la liga iba a suponer la ridiculización de los que auguraban su fracaso. La gran mentira podía tener las horas contadas y empezábamos a entrever síntomas de que algo se estaba preparando en los despachos, las cafeterías de los hoteles y las habitaciones de los lupanares. "Qué más quieres que te dé, Sandro". El fútbol español, dominado por el buenismo y la hipocresía, es el último reducto de poder del zapaterismo sociológico. El mismo "cordón sanitario" que se firmó en su día contra la derecha española se ha impulsado también contra el Real Madrid. La consigna que deberían colgar sin disimulo en la fachada de la Federación Española es el "No Pasarán". Un nuevo pacto del Tinell, un FEDEUSCA con Villar haciéndose el gallego y Bielsa de Lehendakari.

Las sospechas se acabaron ayer y nos dimos de bruces con la realidad. El arbitraje de anoche de Paradas Romero fue, más allá de jugadas puntuales, un ejemplo perfecto de cómo consumir la moral, desquiciar a un equipo e hipotecar su fúturo para los siguientes partidos. La tarjeta amarilla a Lass en el minuto cuatro dinamitó el trivote de Mourinho y obligó a cambiar el guión. La expulsión de Rui Faria por aplaudir a Cristiano fue el pistoletazo de salida de una performance friki que no nos hizo ni puta gracia. La actuación del colegiado me recordó a la de los nerds que los profesores dejaban al cuidado de la clase y que aprovechaban ese momento para vengarse de los que les daban collejas en el patio llenando la pizarra con sus nombres. La venganza rastrera de los mediocres, que se producía, eso sí, a sabiendas de tener de su lado al poder.

A pesar del arbitraje del Rajesh Koothrappali de Antequera, el Madrid se hubiera llevado la victoria de no haber sido por una nueva pifia de Casillas. Otra vez una falta con el tiempo extinguido que un compañero de La Roja le cuela por su palo. Entre Paradas y Casillas, oxímoron, nos hicieron olvidar esa obra de arte que esculpieron Özil y Cristiano en el gol del Madrid. Mourinho prefirió no hablar tras el partido irritando a los listillos que se frotaban las manos imaginando sus periódicos y programas ya escritos para una semana. El Madrid necesitaba lo de anoche. Los equipos de Mourinho necesitan la tensión de vivir en la disidencia, frente al mundo. Como los pobladores de Zion contra Matrix, "el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad". Mourinho es el Elegido. Es él...o la nada.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Pepona

Una competición de soga-tira ha parecido España estos días sólo que la soga era La Pepa. Ahí han andado los unos y los otros tirando de la Constitución de Cádiz hasta dejarla desmembrada, que ya no sabemos si fue una constitución liberal o un precedente de la Constitución Soviética pues hasta Llamazares salió a decir "esta Pepa es mía". Piensa Gaspar que los liberales de entonces serían los comunistas de hoy en día y éso nos llevaría a pensar que El Empecinado era un Ché Guevara de Valladolid. No sé a qué esperan mis paisanos para empezar a vender en las tiendas de souvenirs camisetas con el rostro del de Castrillo de Duero.

Con La Pepa pasa como con Orwell y Camus, que todos quieren hacerla suya sin que esté ya aquí para decidir con quién irse al tálamo ideológico. Exagerada parece esa repentina admiración por una constitución que apenas duró unos años y que en poco contribuyó a modernizar un país que acababa siempre añorando las "caenas". Quede como recuerdo de la oportunidad perdida, una más, y miremos a ver qué hacemos con ésta del 78 que es la que hay.

La otra Pepa de la que se habla estos días es Guardiola, la Pepona con la que juegan los Segurolos en esta Toy Story de la liga con sus Clicks de Famobil vestidos de blaugrana. Hay una Pepona para cada ocasión. La Pepona Victimista, La Pepona Hipócrita, la Pepona Humilde, la Pepona Mentirosa. La Pepona de Barcelona se cambia el traje ella sola y si se le olvida se lo cambian sus niñitas de la prensa que siempre ven a la Pepona vestida, como ocurría con los súbditos del rey del cuento de Andersen. "La hermosura de su traje es tal que sólo los tontos no pueden verlo". Quedamos cuatro tontos gritando, "la Pepona está desnuda".

domingo, 18 de marzo de 2012

Tximitxurri

El Madrid está en cuartos de la Copa de Europa por segundo año consecutivo y con un rival por delante que lo sitúa ya en semifinales. A día de hoy no tenemos noticias de que Florentino Pérez le haya hecho a Mourinho una propuesta de renovación y eso nos extraña. Si Florentino dirigiera el Madrid como dirige sus empresas, un ejecutivo como Mourinho estaría atado y bien atado para los próximos lustros pero el fútbol es otra cosa. La victoria del Madrid les supo a poco a los ocupas del Bernabéu que babearon, en cambio, con la nueva demostración del Athletic de Bielsa contra el peor ManU de los últimos quince años. En Bilbao estuvieron Valdano y Segurola de ayudantes de parrillero del rosarino para que no se le pasasen la entraña ni el chorizo criollo. Para que no faltara nadie, ayer saltaron a escena Cruyff y Menotti, hartos del ninguneo, y para que su voz tuviera eco gritaron contra esa montaña que ha resultado ser Mourinho. Cruyff es un autor de una sola obra, hasta Kennedy Toole dejó dos, y no se espera ninguna otra. Aquel Dream Team hacía un fútbol maravilloso, superior al del Barça de hoy, pero ganó tres ligas en el último aliento y fue ridiculizado por Capello en Atenas. Menotti es el Perón del fútbol donde ese Guardiola que no renueva es Evita y Bielsa es Isabelita en su exilio español. Las críticas de Menotti al entrenador del Real Madrid provocaron cierto revuelo en Twitter y en defensa del seleccionador de la Argentina de Videla salió una muchacha con dialéctica de montonera que resultó ser hija de Ángel Cappa (ya estamos todos) y que, incomprensiblemente, no sale en el anuncio de Loewe. Meseta puso a la muchacha en su sitio, lo que no le resulto difícil dado el plano discurso de la mina que le ha servido, sorpresa, para trabajar donde Pedro Jota. Necesitamos que algún equipo traiga de vuelta a Bilardo antes de que esta secta argento-bilbaína le acabe por devolver el fútbol a la gente y se acabe el espectáculo. La conexión montonero-abertzale la comenzó la Bonafini en su momento y, como ya avisé, Bielsa la está aplicando al fútbol. El tximitxurri.

Hoy volvía al Bernabéu Pellegrini, el ingeniero que todo lo reducía al puntaje. El año del chileno en el banquillo del Madrid fue un año perdido en la lucha contra el pensamiento único pues tanto él como Valdano no eran sino colaboracionistas. En lo estrictamente deportivo será siempre recordado por aquella eliminatoria de Copa contra el Alcorcón que es una de las páginas más negras de la historia del madridismo. Cierto que tuvo que soportar una virulenta campaña mediática orquestada en su contra pero se la tenía bien merecida por su absoluta inanidad en los momentos importantes. Ese carácter de Pellegrini le resultaba perfecto a Valdano y a la gauche divine pero a muchos nos ponía de los nervios. Parecía que el chileno se untaba cada mañana mermelada de Valium en las tostadas y contagiaba a los jugadores de esa abulia que costó tan cara también en Copa de Europa. "La debilidad de carácter es el único defecto que no se puede enmendar", afirmaba con razón François de la Rochefoucauld.

El Málaga se ha llevado un empate del Bernabeu durmiendo el partido en la primera parte y marcando con el tiempo cumplido tras una segunda en la que el Madrid debió adquirir una cómoda ventaja. Digan lo que digan mañana los diarios, el empate fue un premio exagerado para un equipo, el de Pellegrini, con mucho toque pero sin instinto asesino. Los mejores minutos del Madrid coincidieron con el despertar del letargo de Özil que había tenido uno de esos días oscuros que alterna con otros en los que su presencia ilumina la cancha. Benzema tuvo destellos pero falló una ocasión con todo a favor de la que ahora nos acordamos y que esperamos olvidar pronto. Seguimos echando en falta a Di María y a Xabi Alonso. Lo del primero es cuestión de tiempo, tememos que lo del segundo también. Está semana en Barcelona no hablarán de los árbitros y yo tampoco.

lunes, 12 de marzo de 2012

Fertilizante

Martin Amis escribió que Londres es el lugar al que uno va con el fin de volver más viejo y más sabio. John Carlin hizo el camino inverso, abandonando la capital de Inglaterra, y eso explicaría su actual deriva hacia la tontuna adolescente. Enfrentarse,con una leve resaca dominguera, a lo que Carlin publicó ayer en El País es un acto de heroidicidad que acometí tras ingerir seiscientos miligramos de ibuprofeno que deberían haber sido más. Lo que más llama la atención de lo publicado, entre una amalgama de charlatanería progre, es que según Carlin, la renovación de Guardiola por el Barcelona es una cuestión de una alta dimensión moral. Y sorprende, sobre todo, pues viene de alguien que conoce a fondo situaciones en las que el deporte sí se convirtió en cuestión moral de manera indiscutible. Carlin escribió en su día sobre el impacto que en la sociedad sudafricana tuvo la victoria de los Springboks en el Mundial de Rugby de Sudáfrica con el mismo entusiasmo con el que ahora pontifica sobre la renovación del santón de Sampedor. Esto último sólo puede responder a la ingesta masiva de alcohol o a la utilización de algún tipo de sustancia psicotrópica. Me inclino por ese fertilizante para plantas que se puso de moda hace dos veranos entre los clubbers ingleses y que los dejaba al borde de una crisis comicial. Así debió escribir Carlin su columna, con el conocimiento perdido.

Mandela y los hombres que capitaneaba Francois Pienaar se conjuraron para ganar aquel torneo cuando nadie daba un duro por ellos teniendo enfrente a unos All-Blacks con Jonah Lomu en su plenitud. Lo que consiguieron fue unir a un país que llevaba siglos ensangrentado por las disputas tribales y avergonzando al mundo con la existencia del miserable y horrendo apartheid. Aquello sí fue una cuestión moral y quizás también vital pues aquel triunfo salvó miles de vidas. Mandela y los Springboks, afrikáners en su inmensa mayoría, si mostraron al mundo que el deporte puede hacer milagros. Pero la renovación de Guardiola no va a acabar con el hambre en el mundo, ni va a desarmar a los niños soldados, ni va a conseguir atemperar a los islamistas radicales. Yo preferiría que Guardiola renovara, merecemos ver como todo el encofrado de hipocresía con el que ha constuido su ideología se viene abajo. Merecemos ver también qué escriben entonces estos borrachos, ebrios de la palabra del Pep, cuando todas las botellas estén vacías.

sábado, 10 de marzo de 2012

Caos y orden

Aconsejaba Maquiavelo, "A los hombres hay que acariciarlos o destruirlos. Cuando se ofende a un enemigo hay que hacerlo de manera que no se pueda esperar su venganza". Los del Comando Chuletón no saben quién era Maquiavelo y los de la gauche divine no lo han leído porque era un facha del Renacimiento. A Mourinho, desde que llegó a España, le han acariciado poco y las ofensas han sido muchas pero no han podido destruirlo así que ahora algunos empiezan a temblar y otros pretenden subirse al carro. A estos últimos habrá que cantarles aquello del juvenil Sabina, "Ahora es demasiado tarde, princesa. Búscate otro perro que te ladre, princesa". Con un perro, el de Eladio Paramés, ha pastoreado Mourinho al rebaño de periodistas y se ha convertido en el ídolo de Esperanza Aguirre en estos menesteres de tratar con la prensa. Ese duo que gobierna Madrid y el Madrid es el que pone de los nervios a la progresía y nos alegra a nosotros el día por eso y por muchas cosas más. Esperanza es el Mourinho de un Partido Popular que sigue en manos del valdanismo de Arriola y así les va. La calle y la televisión pública en manos de la mafia de los sindicatos de clase sin clase, del Sindicato del Himen fascio-feminista, la camorra de los Bardenes y la chavalada perro-flaútica.

Otro al que se le está mudando la color es el Pep aunque siga instalado en su atalaya de superioridad moral. Su cante pierde el compás aunque le sigan tocando las palmas sus palmeros. Los palmeros suben el volumen de las palmas para que no se note el desafinado cante de Guardiola pero ya no cuela. El de Sampedor tampoco ha leído a Maquiavelo, que él es más de Rabindranath Tagore. "Es fácil hablar claro cuando no va a decirse toda la verdad".

Yo de niño tenía simpatía por el Betís porque jugaba Cardeñosa que era de Villabrágima, como mi madre. "El Flaco" era un Matthew Le Tissier de Tierra de Campos que tenía más clase de la que su palmarés decía y que será recordado siempre por el gol que no metió a Brasil en aquel Mundial de Argentina que Videla le regaló a Menotti. Retirado Cardeñosa, mi simpatía por el equipo sevillano decayó, sobre todo mientras estuvo en manos de ese Señor Burns del Villamarín que era Lopera y eso que se llevó para allá a otro vallisoletano, Benjamín. Las aventuras y desventuras de Titi en Sevilla son conocidas por todos, la vida es un carnaval. Ninguna culpa tenía él de haber nacido en un barrio llamado Las Delicias.

Hemos visto un partido maravilloso en Sevilla, fluctuando entre el caos y el orden como el ensayo de Escohotado. Estos partidos del Madrid, plenos de emoción y energía, destruyen el anatema que situaba a Mourinho como rey del anti-fútbol. Infinitamente más interesantes para el aficionado imparcial partidos como el de hoy que esos monólogos frente a equipos muertos en los que el Barcelona parece la Carmen Sotillos de Delibes. Frente al desparpajo de un Betis formidable, el Madrid enfrentó las armas de un equipo que siempre se sobrepone a los golpes y tiene la pegada perfecta para buscar el KO en el momento adecuado. Un híbrido entre Julio César Chávez y Mike Tyson. Higuaín volvió a callar a los voceros del yerno de Maradona y Cristiano se regateó al virus de la gripe con la contundencia con la que coloca el balón entre los tres palos. Como diría Santiago Navajas, "bello, terrible y mourinhista". El mejor Madrid que han visto estos ojos

martes, 6 de marzo de 2012

Guerrilla

A los de mi generación nos educaban nuestros padres y abuelos en casa, los profesores en el colegio y la Bruja Avería y los Electroduendes en la tele. Nuestro padres venían de la posguerra y nuestro abuelos habían estado pegando tiros en el Alto de los Leones así que sabían de qué iba la vida. Tonterías las justas. Yo estudié en un colegio con fama de derechista y no recibí allí más adoctrinamiento político que el subliminal de Don Angel, un octogenario profesor de inglés que se ocultaba tras El Alcazar mientras hacíamos ejercicios con el genitivo sajón. Bien es cierto que los curas que daban religión y oficiaban las misas eran casi preconciliares, uno con sotana y el otro con clergyman, pero teníamos la contrapartida de los curas progres de las parroquias de los barrios o del Padre Palomares en San Pablo. Los sábados por la mañana nos educaban Lolo Rico, Alaska y Pablo Carbonell con un refrito de consignas progres y música de Los Ronaldos pero cabía la posibilidad de ponerse del lado de la bruja, del mal y del capital para acabar siendo un ultra-liberal, que diría Nacho Escolar. Nos quedamos con las ganas de saber si aquel pato de la Rico consiguió ser líder y guia o acabó lacado en un chino.

No tenemos muy claro quién educa a los niños de hoy en día pero sospechamos que internet, Educación para la Ciudadanía y, en algunas escuelas de Cataluña, el Pep. Ya hablamos aquí de la Madrasa futbolística del Barça que va a acabar siendo la escuela piloto de la educación catalana. Con los niños representando Otelo en la función de Navidad, haciendo todos de Desdémona en el lecho de muerte a imitación de los jugadores de Guardiola como decían en el Wall Street Journal y nos recuerda con frecuencia Ruiz-Quintano. Sólo que en vez de música de Verdi acompañarán la opereta temas de Coldplay. Que a un niño le prediquen la paraula del Pep es como que le sustituyan a uno a los Evangelistas por Paulo Coelho. Los niños catalanes de las madrasas nacionalistas no saben quién fue Pla y muchísimo menos Eugeni d'Ors pero la hipocresía que aprenden de Guardiola les vendrá muy bien con el regimen que les gobierna.

La némesis de esa Cataluña oficialmente culé sólo la puede representar el Espanyol a pesar del intento del de los berberechos de alejarlo de su esencia entregándolo también al nacionalismo. Se recibe al equipo blanquiazul en el Bernabéu como se recibe a un amigo y salta el Espanyol al césped dando la impresión de necesitar un freudiano "matar al padre" para sacar un buen resultado. No ocurrió el domingo, en un partido que el Madrid dominó de cabo a rabo con una solvencia despampanante. Este Madrid de Mourinho fluctúa entre la disciplina de un ejercito regular y el aparentemente caótico y fulgurante ataque de la mejor de las guerrillas. Si la resurrección de Kaká llega a concretarse y Khedira continua rebosando tensión fisíca y talento táctico, más la conocida ansia de Cristiano, el insultante talento de Özil y la "baraka" que parece acompañar a Higuaín cuando los enterradores se afanan en cavar su tumba, podemos esperar de este equipo cosas que aun ni imaginamos.

Mientras llega el declive del imperio Guardiolista yo cuando veo al entrenador del Barcelona no puedo evitar acordarme de aquellos versos que Jaime Gil de Biedma se dedicó a si mismo.

"Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo."